lunes, 23 de julio de 2012

El tren del cementerio

Hoy se cumplen cinco meses del día en que encontraron a la víctima fatal número 51 de la tragedia de Once. En realidad, la número 52, ya que entre las primeras 50 se encontraba una mujer embarazada, que también perdió a su hijo. Lucas Menghini Rey fue encontrado sin vida dentro del tren que se estrelló a toda velocidad contra los disfuncionales topes hidráulicos del final de la vía, en la estación terminal.

   El accidente movilizó a los medios de comunicación, hizo hervir la opinión pública, escandalizó a -¡quién sabe cuántos!- funcionarios y puso en alerta roja a todo TBA, la empresa concesionaria del transporte por vías ferroviarias más importante del país, cuyos dueños ya están entre rejas. La negligencia de los técnicos, la corrupción de los políticos y el egoísmo y la perversidad de los empresarios provocaron la muerte de más de medio centenar de personas.
   No se entiende a quién le conviene tanta sangre en sus manos. ¿Cómo es que lo permiten? ¿Quién gana y qué gana, con tantas muertes, con tantas familias sufriendo? Se amontonan las preguntas, como se amontonaban dentro de la formación los usuarios de la línea Sarmiento, buscando la salida, pero encontrando asfixia, aplastados, en el día más oscuro de la historia del transporte público argentino.



"Graveyard train", Creedence Clearwater Revival
Armónica: John Fogerty

En la vía, treinta personas perdieron su vida. Algo tuve que gritar... mi Rosie se fue. A la luz de la luna, mirá al "Galgo" rodar. A la luz de la luna, mirá al "Galgo" rodar. Volando través de los cruces, Rosie se encontró con el "Perro".
Para el cementerio, treinta cajones de hueso... ¡Señor funebrero! tome este ataúd de mi casa... A la media noche, óyeme llorar su nombre. Estaré en el andén esperando al Tren del Cementerio.
En la vía, treinta personas se volvieron piedra. Llevame hasta la estación, porque soy el treinta y uno...

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